La importancia de la declaración del imputado, y su asistencia Letrada en la Instrucción

Hoy asistía de oficio a dos víctimas de violencia de género, sin prueba alguna sobre los hechos, más que la declaración de la víctima, con una declaración prestada en el Juzgado de Guardia por los dos imputados en la que ambos reconocían los hechos. El Letrado era el mismo para ambos, y quien suscribe era Letrado de ambas víctimas de violencia.

Las víctimas, en el juicio rápido, no querían seguir contra sus parejas, tenían mínimas lesiones, pero la declaración inculpatoria inicial complicaba la situación. El Letrado decide conformar en ambos casos porque dice que han reconocido los hechos en la instrucción, y cree que puede haber condena.

Es discutible dicha estrategia, pues no ratificando las víctimas su declaración ni denuncia en el juicio, retirando la acusación, acogiéndose a su derecho a no declarar, podría haber sentencia absolutoria, pero esa declaración inicial de ambos inculpatoria pone de manifiesto la falta de asesoramiento inicial del Letrado en la instrucción,

El Letrado debe asesorar a su cliente, debe decirle que tiene que decir, y su declaración inicial tiene que ser completamente medida, sino nos convertimos en un convidado de piedra que deja al cliente a su suerte, y eso es todo menos asistencia Letrada.